No, no es el mío. Tranquilos.
Ayer estuve en un cumpleaños.
La homenajeada sopló dos velas, así que olvidaos de botellones, bizcochos envenenados o barriles de cerveza.
Me enteré el mismo día, por un mensaje del padre de la criatura.
Por la premura de la invitación, como es lógico, me presenté sin regalo.
Pensé que sería lo que los padres querían.
-No se os ocurra traer nada, que estoy hasta los huevos de recoger juguetes.
Sin embargo, siempre tiene que haber algún cabrón que llegue con un relagazo de muchos cojones, mientras tú llegas con las manos en los bolsillos.
No me gusta quedar como el egoísta que soy, así que demostrando mi gratitud por la invitación, elogié constantemente los sandwich, las patatas, la tortilla, la tarta y las latas de cerveza del Lidel. Solo me faltó comerme la papilla de la niña.
Al año que viene la compro algo. Si me invitan.
Quince de abril de 2024
Hace 1 año
