Igual ya ni siquiera se dice footing.
Yo qué sé.
Empecé a pensar en que no tengo zapatillas de atletismo: Supongo que valdrán unas que tengo como de skate o de concursante de fama o algo así. Fijo que valen. Como va a ser el primer día, tampoco considero oportuno ponerme unas mallas. Más que nada, por no causar un revuelo por Segovia. De momento me podré un chándal, si le encuentro, y si no, unos pantalones vaqueros cortados por las rodillas. Están cortados un poco desiguales, porque me los corté con ellos puestos, pero como iré a toda hostia corriendo por las calles, ni se notará. Pues ya está, me pongo esos pantacas y una camiseta de los Jethro Tull, por ejemplo, para ir todavía más deprisa, como huyendo del rock progresivo.
Iba yo pensando en esto del coche y el footing, mientras rozaba con un hombro las fachadas segovianas (me gusta dar un toque vintage a mis americanas), recordando los momentos estelares de la tertulia:
-¿Otro?
-Sí, pero sin hielo. ¿Y ese libro?
-No sé, se lo ha dejado uno que debe ser un intelectual.
-Podrías ponerle como soporte de la máquina de café. Quitas una de esas tazas y pones el libro.
-Casi prefiero que me lo pagues, aunque no me traigas el libro.
