martes, 30 de junio de 2009

Pensarlo está mal, pero escribirlo, peor todavía

Respira, mantén el aire dentro, y espira tratando de expulsar la negatividad que tienes dentro.
Lo noto; noto salir la negatividad, pero la noto volver a entrar.
Se me vuelve a colar la hija de puta.
Yo lo intento hacer bien. Respiración abdominal y todo eso, pero cuando suelto el aire y vuelvo a inspirar, en vez de cargarme de positividad, me cargo de mala hostia.
Pienso en cosas que me molan y casi se me pasa, pero rápidamente me empiezo a enfadar otra vez, a pensar que todo es una puta mierda, y así paso el rato.

Se me va el tiempo volando, la verdad.
Esto de ser un puto quejica es entretenido.
Todo puede ser un suplicio para una auténtica escoria humana que cree que hay una conspiracion telúrica contra su vida: Me han vuelto a dar la barra de pan menos cocida, mierda; me he tomado una caña y no me han ofrecido pincho, mierda; he pedido yo el pincho al camarero, porque seré un llorón, pero no soy gilipollas, y le iba a pedir rabas, pero al final le he pedido tortilla, y la tortilla no estaba mal, pero tampoco la he disfrutado tanto, mierda, tenía que haber pedido rabas...

Así podríamos estar horas, pero no tengo tiempo, mierda.
Aunque no tengo nada mejor que hacer, mierda.
No sé escribir dos líneas sin llenarlas de mierda, mierda.
Mierda, mierda.

Inspira. Pega un puñetazo a algo y espira.
Inspira. Cómo me duele la mano, mierda; y espira.
Inspira. Mierda. Espira.
Inspira. Ya voy mejor. Espira.
Inspira. Falsa alarma. Espira.
Inspira. Reconozco que esto es como para partirme la cara. Espira.

No puedo.
Yo intento expulsar toda mi negatividad, pero necesitaría un tubo para poder lanzarla lejos.
O mejor, enchufársela a alguien. "Toma cabrón, malos pensamientos", mientras le gaseo con mi tubo lanzadera de putadas invisibles.

Vale, venga hasta luego.