martes, 8 de septiembre de 2009

Son las seis y pico de la madrugada

Me despierto con mi propio ronquido.
Me doy la vuelta y sigo durmiendo.
Mi Olivetti está tranquila. Lleva varios días sin sonar.
He cambiado mi método de escritura. Ahora primero acumulo experiencias, y cuando siento la necesidad imperiosa de escribirlas, vuelvo a pensarlo hasta que se me pasa la necesidad.

¿No queriais algo nuevo?
¿No estabais cansados de tanto best seller por encargo?
¿Eh?
¿Eh?

¡Pues aquí llega lo último en literatura para élites!; la revolución del libro tal y como lo conocemos: "El No Libro".
Nadie lo habrá leído, pero todos hablarán de él. En tertulias, y cafés literarios (¿Un café tres pavos? ¿De qué cojones vais? Si lo sé, me leo, o hago que leo, el Quijote en vuestras mesas, hijos de puta); no se hablará de otra cosa:

-Pero, en realidad es una historia de amor, ¿no?
-No hombre, no. No te quedes en la anécdota y profundiza en la personalidad del personaje, a través de la visión que tienes de él como lector, y de las mutaciones inconscientes que se producen en esa visión con cada nuevo acontecimiento.
-¡Pero si no ha escrito nada!
-¡Pues por eso mismo! ¡Profundiza cretino, profundiza!

Dios, qué dulce es el éxito no alcanzado.
Luego cuando lo alcanzas es una puta mierda igual de frustrante; pero mientras tanto, disfrutaré pensando en qué me voy a poner para impartir los seminarios que me encargarán universidades de todo el mundo; con quién voy a ir al estreno de "S.C., la No Película"; en qué me voy a gastar la pasta que me ingresen por ediciones especiales y comentadas de mis libros no escritos... la hostia.

Voy a pensar un rato en qué escribir, a ver si con un poco de suerte se me olvida y no escribo nada.