Va la tía y me dice que si la invito a una cerveza.
La verdad es que no está mal.
Yo una cerveza no se la niego ni a mi peor enemigo. Aunque lo cierto es que no se la negaría, si mi peor enemigo me invitase a mí. No es que vaya yo por ahí invitando a birras a enemigos. Ni de coña.
Bueno, pues pido dos tercios. Le acerco su birra a mi nueva amiga Jeta Girl y me cuenta una historia sobre algo, que según me entra por una oreja, me sale por otro agujero que no es el de la otra oreja, porque por el cerebro no pasa. No pasa ni cerca del cerebro. Fijo.
-Buenas tetas. Digo... ah sí, sí, qué guay.
Pero la verdad es que no estoy pensando ni una cosa, ni la otra.
En realidad solo escucho algo parecido a un Diggderidú o como se escriba el tubo de los aborígenes que suena a sirena del Titanic. Me mola el sonido, me río y Jeta Girl se anima a seguir con su historia. Y yo pensando en la respiración circular.
-Inspirar y a la vez soplar... joder qué chungo.
-¿Cómo? -se asombra Jeta Girl de mi intervención.
-Nada, estaba yo pensando en que un tío que controle la respiración circular, podría estar soplando toda su vida sin asfixiarse; más o menos como tú, porque menudo ritmo que llevas con las birras, querida amiga Jeta Girl.
-Ya, precisamente de eso te estaba hablando. Yo es que domino perfectamente esa técnica. Pero el ritmo de las cervezas no se debe a eso. Es simple organización. Llevo un rato intentando hablar contigo, pero tú tienes la mirada constantemente perdida. De vez en cuando te pregunto algo a ver si me sigues, y tú me contestas con un "Sí, sí, claro", o simplemente te ríes como un gilipollas. Entonces yo aprovecho ese instante, y meto un tragazo al botellín, que parece el remolino del Maelström.
-Dónde has estado todo este tiempo, querida Jeta Girl.
-En el mismo sitio que ahora. En ninguno.
-¿Quiere decir eso que no existes?
-Quiero decir que me pidas otra cerveza.
-¿Pero eres real o no?
-Qué más te da, tú pídeme la birra y si soy real, me la trinco, y si no, alguien se la beberá, no te preocupes. Tú solo preocúpate de que el Maelström no te arrastre a ti también.
-Demasiado tarde, amiga Jeta Girl.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

5 comentarios:
Me imagino yo hacia donde estaba dirigida esa mirada perdida.
Un abrazo.
Aquí hay algo extraño. Algo que me tiene emtre sorprendido y no tanto. ¿Existe la respiración circular o es una invención tuya?
Si existe es que Jeta Girl es real, si no existe es que te has colocado muy deprisa con tanto inspiar, expirar, beber y pensar en las tetas de la susodicha imagen virtual creada por el efecto del aire que entra y sale como en Berlín, cuando quieren subir al metro en hora punta:
subanempujenestrujenbajen.
¿O no?
Invítame a una cerveza...y felicitame anda.
Podrías regalarme la segunda parte de tu libro o algún paseo en moto.
Jeta Girl. Lo tuyo es muy grande -no me malinterpretes-.
Hey! Yo también quiero una birra, que últimamente me estoy aficionando.
Oye! Pero era real o no la Jeta Girl?
Buen fin de semana vecino!
Besos!
Publicar un comentario en la entrada