viernes, 10 de julio de 2009

-No mi amigo, la estufa es para Madame Julie

-Ya, pero ella nos dijo que la habitación tenía estufa -contestó la mujer atractiva.
-No, sorry mafriend, la estufa es para la habitación de Madame Julie -el criado de Madame Julie seguía insistiendo, aunque cada vez menos convencido de lo que estaba defendiendo.
-Bueno, pues dila a Madame Julie que venga y lo aclaramos -intervino el macho que acompañaba a la mujer; no porque quisiese la estufa, sino por no quedar como un pusilánime delante del sirviente, y sobre todo delante de la mujer atractiva.
Madame Julie acudió a la llamada igual de sonriente que cuando les recibió en el saloncito de su pequeño hotel, pero con una cara de falsa hija de puta que no se la quitaba nadie. Ahorró traducciones innecesarias y fue al grano:
-Oh, lo siento, sólo tenemos esta estufa y otros clientes la necesitan para calentar la habitación. No se puede tener la estufa toda la noche en la misma habitación, lo siento.
-Ahora dice que es para otros clientes. Esta quiere la estufa para calentarse el coño toda la noche -la mujer atractiva estaba cada vez más grosera y despotricaba en alto sin importarle si Madame Julie y su lacayo pudieran entenderla o no.
-Venga, qué más da, si ya hace calor -intervino el macho.
-Hace un frío de la hostia. Yo quiero la estufa -la mujer atractiva cerró la boca al macho apaciguador, que se vio obligado a intervenir en reclamación de la estufa.
-Perdone Madame Julie, pero lo que hemos hablado al contratar el hotel es que la habitación tenía estufa.
-No comprgi pa.
-Ya, no comprgi pa y una polla -A la mujer atractiva se la estaba hinchando la vena -esta puta Madame Julie nos está chuleando la estufa para quedársela ella! ¡es que no lo ves!
El macho valoró mentalmente las circunstancias:
Esta se está cogiendo un rebote que te cagas. Menuda noche me espera si no tenemos la puta estufa.
El macho miró a Madame Julie que sonreía con los brazos cruzados, miró al criado que sujetaba la estufa con la mano y miró a la mujer, envuelta en una manta, y volvió a pensar en su situación.
Si no tengo la estufa, no me la follo ni de coña.

Tras instantes de reflexión, que al resto de personajes les parecieron horas, el macho actuó.

-Trae la estufa aquí me cago en la hostia -y con un movimiento felino arrancó la estufa de las manos del sirviente, que miró a Madame Julie en busca de instrucciones, la cual se limitó a taparse la boca escandalizada y a gritar socorro o algo parecido en algún idioma ininteligible.
La mujer, animada por la reacción del macho, se despojó de la manta, la arrojó sobre sus interlocutores, y acudió a la llamada de lo salvaje.

¿Aceptará la malvada Madame Julie una derrota tan humillante?
¿El lacayo asesinará en la noche a los dos presuntos amantes en venganza por lo de la estufa?
Y lo más importante:
¿El macho y la mujer atractiva terminarán haciendo el monstruo de dos espaldas?
¿Eh?

5 comentarios:

Neuroscopetrix dijo...

Que terminen haciendo el mosntruo es evidente. Tendrían que haberse alojado en el sanatorio internacional Berghof. Hogar de Adolf Hitler, espléndidamente adulterado por Thomas Mann en La Montaña Mágica.

Pero serás capullo..

Neuroscopetrix dijo...

Tu libro ¿Necesitas más pistas?

Menda dijo...

Pshe...........

El Padrino dijo...

Yo que el macho me hubiera ico con Madame Julie. Según mi experiencia, con o sin estufa, esta noche va a ser que no. Se pongan como se ponga. Da igual. Esa subida de tono de la mujer atractiva sólo tiene una justificación posible, así que ya sabes.
Lo del lacayo tiene su aquél. Ay algo que me mosquea en su actitud tan... servil... ¿No le gustara el macho? Luego quizá, sólo quizá, eh, que no tengo aún el título de detective el posible asesinato nocturno del lacayo sea a la mujer atractiva, mas por mujer que por haber instigado el zarpazo del macho... O peor, ah, horror, quizá mate al macho, por celos, porque el macho, evidentemente se quiere ir con la mujer atractiva a la habitación de Madame Julie...
Creo que me estoy liando.

S. dijo...

yo no habia comentado aquiii???
debo estar trabajando demasiado...
Quiero que madame Julie haga el amor con el lacayo en lo alto de la estufa a dos patas y la tercera que le salga por las orejas