miércoles, 22 de julio de 2009

Piensa en algo que mole

Como Peter Pan, esa puta mierda para gilipollas que piensan que serán jóvenes toda la vida.
Te cagas.

Perdón, perdón, ya me sale otra vez la mala hostia.
En realidad me mola la película de Peter Pan, lo reconozco.
Pero hoy no.

Venga a ver, algo que mole.
Vale.

La discoteca local estaba muy animada. Era sábado por la noche y decenas de negros raperos y de negras regguetoneras y fans de la Punta, un ritmo autóctono, tomaban la pista. Había más gente en la pista que en la barra. No estoy acostumbrado a ver eso, pero me parece lo lógico.
Yo estaba en la barra. Soy un bailarín espectacular, pero en este caso, mi estilo hubiera desentonado con esos restregones culo-paquete. Era como estar en un videoclip del canal latino. Oro, escotes, los mencionados restregones... solo faltaban las pistolas. En realidad agradecí que no hicieran acto de presencia. No me encontraba en condiciones de salvar vidas. La verdad es que estaba en una situación un poco desaconsejada por guías, blogs y demás preceptos de seguimiento obligado. Estaba solo, intoxicado y en un lugar público, oscuro y alejado. Cojonudo. Lo he vuelto a hacer.
La paranoia comenzó a hacer su trabajo.
Aparece el camarero y me trae una cerveza que no he pedido. Me explica que es una invitación de un hombre que se encuentra al otro lado de la barra, de unos treinta años, con cadenas de oro, la camisa desabrochada y una marca en el cuello; como de un tatuaje tachado, o hecho por él mismo sin espejo, con una mano y montado en un monociclo.
Momentos de tensión. El tío me sonríe y levanta su birra. Le imito, pero dejo la cerveza en la barra. Demasiadas historias sobre tíos drogados sin riñones. Pienso un momento. Por qué me invita ese desconocido. Al fin y al cabo he visto abrir la cerveza al camarero. O creo que se la he visto abrir. Voy a dar un traguito a ver. Uff, está claro.. Qué subnormal soy. Encima he picado como un pardillo y he probado la cerveza envenenada. Ya no hay remedio. Me la voy a terminar.
Está clarísimo. Este tío ha visto mejores equilibrios que el que tengo yo ahora mismo, me obliga a beber más (malditas normas sociales) y cuando me disponga a buscar mi hotel, me secuestra. Joder, menudo plan. No me apetece mucho.
Voy a coger el toro por los cuernos.
Me acerco al invitante.
-Hola, ¿por qué me has invitado a la cerveza?
El tío me recibe sonriente, me saluda, me dice que está encantado de conocerme, bla, bla, bla, he visto que eras español, yo soy panameño pero vivo allí, bla, bla, bla, toma, otra cerveza...
Desde cerca, el panameño deja de parecerme un secuestrador, y su tatuaje comienza a tomar la forma de unos labios, como la huella de un beso. Se lo digo, y el tío recibe el halago como si no lo entendiera, se toca la marca, y entonces veo que no es un tatuaje, que es una especie de lunar o marca de nacimiento, por la que sin duda, mi presunto captor, se siente algo acomplejado.
Conojudo. Cuando me esté torturando, seguro que me hace una marca parecida, por haberme cachondeado de su antojo o lo que cojones sea esa mierda que tiene pegada al cuello.
Seguimos rajando como si nada, pero ahora mis ojos miran involuntariamente al asco ese con forma de corazón ahuevado que mi interlocutor tiene en un lado del cuello.
Y venga tercios de Gallo.
Como al final me secuestre, para sacarme de aquí van a tener que llamar a un helicóptero.
Que si mi hermano vive en Alcorcón, que él ha venido de vacaciones un mes, que unos días los pasa con la familia y el resto viaja un poco por las cercanías...
Vaya turra que me está metiendo el colega. Me voy a despedir a la francesa.
No, no lo hagas. Venga; el tío ha sido bien majete. No voy a ser tan hijo de puta de dejarle con la palabra en la boca. O sí, qué más da. Eso se lo hago a mis mejores amigos, así que por qué no se lo voy a hacer a este panameño con una costra repugnante en el cuello, si al fin y al cabo le estoy cogiendo bastante más cariño que a mis mejores amigos.
-Si, sí, muy bueno tío, qué risa. Ahora vengo. Voy a mear.

Y le largué. Y el tío no me secuestró. Pero porque no quiso, porque al final al salir del garito, como un gilipollas, le dije adiós desde la puerta.

13 comentarios:

Neuroscopetrix dijo...

¿Pero adonde é que estás?

Menda dijo...

Y yo que quería detalles escabrosos con el panameño..........con o sin vaselina, que total..........

Chary Serrano dijo...

¡¡¡Uyyyy!!!! que mosqueo...
Tu blog es muy diferente a los que frecuento, pero me ha gustado, fresco y original.

Anele dijo...

Y ¿No le pediste el teléfono?

¿Derrarmarle el vino? No, será algo mas Nefertariano.

;)

Ey¡¡¡Qué me cuentas de tu buhardilla....jajajajajajajajajajajaja

Guiños múltiples.

Neuroscopetrix dijo...

En Segovia se debe estar tan a gusto. En Madrid hace un calor puñetero.

S. dijo...

menos mal que no se te cayó la pastillita de jabón

Leyre dijo...

uiuiuiui...menudo cabreo ja,ja.
Estoy de acuerdo contigo en lo de peter pan ja,ja a mi también me ponía de mala leche.
Un besito y gracias por pasarte por mi blog.
Te pongo en mi lista, y te leo.
Leyre

El Padrino dijo...

Hay dos dudas que no me dejan respirar tranquilo en este thriller psicológico con ligeros toques de erotismo subvertido que promete y no da. Lo primero que intriga de de todo este jaleo, es por qué no me llevaste contigo. Con el calor que hace cualquiera duerme y en ciertas situaciones da igual cualquier cosa. Porque tal y como lo pintas el panameño... Además, ¿quién te protegía? No me gusta esta actitud tuya de tanta valentía.
Pero lo que más me tiene en ascuas es saber ¿Quién pagó las birras?
Si fue el panameño y no salió detrás de ti, tío, vuelve, no lo dudes... Pero llévame contigo.

Nadia dijo...

Vecino! Me he quedado con ganas de más,eso de irse y dejar a un panameño tirado en la barra no está bien! Seguro que con un par de birras más el tío empezaría a parecerte sexy y esa marca en el cuello sensual ;)
Creo que la entrada de mi blog te va a interesar!

P.E.P.E. ® dijo...

que me ha gustado mucho tu blog.
(y por las mañanas, soy muy sinceron, en verdad... pero eso si, poco elocuente)

Richlerin dijo...

jajajaja. ¿Pero cómo es eso posible? Buenísimo. Pd: estoy haciendo limpieza de seguidores en mi blog (lo que no pasan nunca). Como te pasas de cuando en cuando, me gustaría añadirte el blog a la lista. Te parece? Ponte de seguidor si eso, que me gusta (ya te lo dije hace semanas) tu espacio y expresión sincera. Gracias de antemano, Saludos!

Neuroscopetrix dijo...

Yo también quiero. Quiero quiero que me sigas..
Buenos días por la mañana.

Anónimo dijo...

Me da a mí que no estabas solo con el panameño, creo que había una tía buena contigo que estaba deseando que la sacaras a bailar para probar un poco el restregón culo con pantalon.