viernes, 4 de septiembre de 2009

¡Que voy!

Y me tiré desde el puente.
Lo suyo hubiera sido un embarcadero de madera, como en esas melifluas películas de exaltación de la amistad adolescente. Pero aquí lo que había era un puente. Un puente de hormigón que cruzaba un río que había conocido épocas mejores . O eso, o el río daba asco desde siempre. A quién le importa.

Me tiré desde el puente y qué más... ah, sí. Me tiré, estuve chapoteando un poco, me puse malo y por eso me trajeron aquí.

-Te acabamos de hacer un lavado de estómago. ¿De qué río estás hablando?
-Pues no sé, la verdad, yo estaba de acampada con mis amigos.
-Ya. Supongo que tampoco sabes que te quedaste dormido en la bañera de tu casa y te han traído aquí en ambulancia.
-Pues no, no lo sabía. ¿Estaba follando o algo en la bañera?
-Sí, claro.

Mientras yo nadaba con un estilo canino bastante aceptable, me puse la mano sobre la frente a modo de visera, y entre los destellos del ocaso, vi cómo Carlos saltaba al agua montado en su bicicleta desde el embarcadero de madera.

-Carlos no saltó montado en ninguna bicicleta. En realidad no había ningún Carlos.
-¿Y alguna bicicleta?
-Tampoco. Y era un puente de hormigón, no un embarcadero de madera.

Carlos y yo estuvimos un buen rato intentando sacar la bicicleta del río. Pero decidimos que sería mejor comprar una nueva, como hizo Tom Cruise en Risky Bussines con el deportivo de su viejo.

-Ah, esa peli la he visto. ¿Ejercisteis el proxenetismo para comprar una bicicleta?
-Sí.
-¿Y por eso estabas inconsciente y solo en tu bañera?
-Los principios son duros.
-Y los finales. Sobre todo este.
Fin.

10 comentarios:

Menda. dijo...

Y el Febles Campos (véase, reputado psiquiátrico de la isla) con plazas.....

S. dijo...

mmmm la hora a cuanto agrrrr ven pa cá

Neuroscopetrix dijo...

Yo creo que confundiste puente de hormigón con escenario pubero. Y te tiraste al público que quería arrancarte la película. El lavado de estómago fue por el garrafón que bebiste a 12 euros 4 cl.
Es una bonita historia con final duro, sobre todo al despertarte del hostiazo.

Nadia dijo...

Si es que ya te he dicho varias veces que el espidifén no se diluye en Ron-Cola, que luego pasa lo que pasa.

Buen fin de semana vecino ;o)

Neuroscopetrix dijo...

La Barmacia es -o era, no creo que esté aún- un bareto en el centro de Madrid, por la zona de Malasaña.

Avisa cuando hagáis por aquí un espectáculo de la Belcho.

El Padrino dijo...

¿Esto tiene que ver con el síndrome posvacacional? Pos vaya.
Hay algo que no termina de encajarme bien en esta historia, ¿si nadabas admirablemente al estilo perro, como es que pudiste ponerte la mano a modo de visera...? Piensa, piensa, piensa, quizá ese gesto es el que explique el hundimiento (tuyo y no del Titanic) y posterior hartazgo de vaya usted a saber de qué.

Neuroscopetrix dijo...

Si vienes a Madrid avísame.

Feliz reencuentro.

Allek dijo...

saludos..
te invito a pasar a mi caja..
un abrazo!

S. dijo...

era una bañera o una placa ducha?

teto dijo...

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