viernes, 20 de enero de 2012

Son las once de la mañana.

Vuelvo a la carga. Los libros no se terminan solos. Tengo que escribir.
Primero me voy a documentar un poco leyendo los periódicos; tal y como hacen y exhiben impúdicamente muchos creadores.
Pero no tengo periódicos. Tendré que conformarme con la tele. ¿Qué son los informativos al fin y al cabo, más que un periódico mucho más visual?

A ver... aquí no, no, aquí tampoco, aunque me quedo con ganas de seguir escuchando a este menda hablar de la próstata, mientras la presentadora se toca el pelo.
En el 24 horas debe haber noticias ahora mismo... pero claro, no sé, igual son repetidas y yo necesito ver lo que acaba de pasar ahora mismo, mi prosa necesita inmediatez absoluta...
Aquí. Guay. La cara divertida. Videos de hostias, de niños riéndose, de novias vomitando o quemándose el velo durante la ceremonia y los mejores: bailarines borrachos que dejan caer a sus parejas o directamente se caen ellos solos del escenario.
Bueno, voy a ver un rato esto, y luego ya, pues seguro que se me ocurre algo y lo escribo.
Dabuten.

1 comentario:

Amando Carabias María dijo...

¿y si empiezas la novela por el final?
Así acabas antes, digo. :)))