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lunes, 16 de marzo de 2009

Me duele un brazo.

Estuve en una competición de pulsos.
Bueno no es exactamente así. Más bien es una burda mentira, como tantas otras; pero tampoco os importa lo que pasó de verdad. Más bien sí que os importa, pero mejor no os lo cuento.
Puede que más que importaros lo que pasó, lo que ocurre es que no os importaría saberlo. Incluso os gustaría saberlo. Con lo que cerramos el círculo, puesto que si algo te gusta algo, es que te importa. Algo.
Me gusta la oreja a la plancha. Por ejemplo.
¿Eso quiere decir que me importa la oreja a la plancha?
Pues supongo que dependiendo de la situación, sí que me importa; pero ahora mismo, puedo afirmar que me gusta, pero que no me importa una puta mierda ese apéndice porcino.
La cosa se pone fea señores.
Sigamos con este sinsentido.
Bien, entonces acabo de asegurar que no me importa la oreja. Si no me importa, entonces me daría igual que, por ejemplo, desapareciera de nuestra gastronomía tan glorioso pincho. Joder, pues no me gustaría, la verdad. Entonces sí que me importa.
Esto...
Bueno, que me duele un brazo.

viernes, 30 de enero de 2009

Follar con fiebre

Hola enfermizos amigos amantes del sensacionalismo y de la pérdida de tiempo en internet.
Hostias, esperad un momento. Están llamando a la puerta.
Mejor me voy a hacer el Lorenzo, que a estas horas no creo que sea nada importante.
Joder qué pesados copón. Bah, que vengan otro día o que me llamen por teléfono.
Bueno, a lo que íbamos. Lo de follar con fiebre.
Coño, qué casualidad. Suena el teléfono. El fijo, que no tiene identificador de llamada. Cojonudo. A ver qué hago ahora. Tampoco es que esté esperando ninguna llamada interesante. Más bien, ninguna llamada. Pero me jode no contestar. Esto... bah, que me llamen al móvil, que por cierto le voy a poner sin sonido, no sea que lo escuche el cabrón que esté aporreando mi puerta.
El caso es que yo tenía 39 de fiebre...
Melodía discotequera que venía de serie con el aparato. Ah no, que le había quitado el sonido. Pues vibración retumbando en el cristal de la mesa. El móvil amenaza con caerse al suelo.
Me vais a perdonar pero voy a coger el móvil. Otro día seguimos.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Problema

Tengo la uña del dedo corazón de la mano derecha más larga que el resto.
Me molesta para escribir.
Por eso no escribo.
Sería tan fácil como cortarme la uña, pero no sé, no tengo cortauñas a mano, me la tendría que morder, escupirla y que se quedara clavada en la alfombra.
Tampoco me la corto porque siempre hay que tener una excusa, por ridícula que sea.
Así que de momento, voy a dejarme la uña como el indio ese que salía en los cromos del Libro Guiness de los Records.
Fin.